Salsas para pastas caseras: 7 clásicas que tenés que saber hacer
Podés hacer la mejor pasta fresca del mundo, pero si la salsa no acompaña, el plato queda a medias. La buena noticia es que las salsas clásicas italianas son simples, baratas y se hacen con ingredientes que casi siempre tenés en casa. Acá van siete que deberías saber de memoria.
Las imprescindibles
- ›Salsa de tomate (pomodoro): tomate, ajo, aceite de oliva y albahaca. La base de todo, y la más versátil.
- ›Boloñesa: carne picada cocida lentamente con tomate, cebolla, zanahoria y apio. Contundente y reconfortante.
- ›Pesto: albahaca, ajo, piñones (o nueces), queso y aceite de oliva, todo en crudo. Fresca y aromática.
- ›Carbonara: huevo, queso pecorino, panceta y pimienta. Sin crema: la cremosidad la da el huevo. La auténtica no lleva nata.
- ›Salsa blanca (bechamel): manteca, harina y leche. Base para canelones, lasañas y gratinados.
- ›Aglio e olio: ajo dorado en aceite de oliva con un toque de ají. La salsa más simple y económica que existe.
- ›Cuatro quesos: una mezcla de quesos fundidos con un poco de crema. Indulgente y rapidísima.
El secreto que casi nadie respeta
La pasta y la salsa tienen que terminar de unirse en la sartén, no en el plato. Una vez que la pasta está casi lista, la pasás a la salsa caliente con un poco de su agua de cocción y la salteás un minuto. Ese almidón del agua hace que la salsa se pegue a la pasta y quede todo integrado. Es la diferencia entre 'fideos con salsa encima' y un plato como el de un restaurante.
Salsa según el tipo de pasta
No es capricho: cada forma de pasta pide su salsa. Las pastas largas y finas (spaghetti) van bien con salsas livianas a base de aceite o tomate; las cortas y con rugosidades (penne, rigatoni) atrapan mejor las salsas espesas; las rellenas (ravioles, sorrentinos) piden salsas suaves que no tapen el relleno.
Dominar la pasta casera y sus salsas no solo te resuelve las comidas: para muchos es la base de un emprendimiento gastronómico que arranca desde la cocina de casa.
